viernes, 13 de marzo de 2015
LOS LOGROS Y LA PRESENCIA DE LA MUJER EN LA POLITÍCA LIBERAL
LA MUJER Y LA POLITICA LIBERAL
A fines del siglo XVIII, como consecuencia de las revoluciones norteamericana y francesa, las ideas de la libertad habían avanzado notablemente en todo el mundo occidental, pero los beneficiarios inmediatos eran sólo los varones blancos, educados y dotados de cierto patrimonio. A las mujeres, negros o mestizos, a los pobres y a los analfabetos les estaba vedada la participación en la vida democrática de las incipientes repúblicas o en las maduras democracias parlamentarias europeas que comenzaban a arraigar. Era una paradoja que se declarara la igualdad esencial de las personas mientras, en realidad, un grupo relativamente pequeño conservaba todo el poder en sus manos; pero la clase dirigente conseguía justificar esta contradicción invocando una serie de sofismas: las mujeres era débiles física y mentalmente, por lo general estaban poco instruidas y no eran capaces de tomar decisiones inteligentes. Los negros esclavos, sencillamente, pertenecían a una clase inferior, casi infrahumana, y esa supuesta limitación biológica también excluía a los libertos de alcanzar la igualdad civil junto a los blancos. Los analfabetos, por su parte, debido a la incapacidad para informarse que padecían, no podían elegir o ser elegidos, mientras los pobres, al carecer de bienes, con toda probabilidad actuarían imprudentemente, o no respetarían la propiedad privada, lo que aconsejaba marginarlos del proceso democrático. Como queda dicho, los varones blancos, educados y propietarios poseían todo el poder y todos los privilegios que ello conllevaba, y estaban dispuestos a luchar por conservarlo. Pero ese panorama de exclusiones comenzó a cambiar lentamente, y en ello tuvo mucho que ver la enérgica actuación de las mujeres más combativas de la época.
La batalla de las mujeres por conquistar las libertades civiles y la dignidad como personas fue dura . Arrastraban una milenaria historia de subordinación a la autoridad masculina que era muy difícil de eliminar, durante siglos las mujeres no pudieron educarse, ni pertenecer a la alta estructura jerárquica de la Iglesia. Tampoco, llegada la Edad Media, fueron admitidas en los gremios, en los que hubieran podido adquirir ciertas destrezas profesionales o artesanales. De manera que, incultas y sin oficio ni beneficio, quedaban condenadas a realizar tareas domésticas, sometidas a una absoluta dependencia del hombre, incluso en el terreno jurídico, dado que ni siquiera podían contratar o acceder a la propiedad sin el consentimiento del padre o del marido.
Esa situación no cambió sustancialmente con el paso del tiempo, y hasta hubo periodos en los que pareció agravarse, como sucediera en los siglos XV, XVI y XVII, cuando se desató una cruel persecución de personas acusadas de brujería a lo cual la iglesia en pensaba que ellas estaban poseídas por el diablo . Más de cien mil mujeres terminaron en la hoguera o en la horca como consecuencia de la represión religiosa. La primera voz feminista realmente importante que se rebeló contra este estado de cosas fue una mujer inglesa llamada Mary Wollstonecraft, nacida en Londres a mediados del siglo XVIII. Mary Wollstonecraft, perteneciente a una familia burguesa, se hizo maestra, y junto a su hermana creó una escuela en la que predicaba que los ideales de la Ilustración debían extenderse a las mujeres, dado que éstas vivían en un estado de subordinación al hombre que les impedía desarrollar todo su potencial. La mujer, pues, no debía ser un sujeto dulce y pasivo encerrado en el hogar para uso y disfrute del hombre, sino que era un individuo con sus necesidades psicológicas e intelectuales intensas e independientes, y hasta tenía derecho a disfrutar de una placentera vida sexual, declaración que escandalizó a la pacata sociedad de su época. En medio del reino del terror desatado por Robespierre, Mary Wollstonecraft marchó a Francia para ver con sus propios ojos lo que allí acontecía, y aunque le repugnó la violencia y el sangriento espectáculo de la guillotina, mantuvo sus simpatías generales con los cambios políticos y sociales que ocurrían en el país. Precisamente en París, en 1793, una feminista francesa, Olympia de Gouges, actriz y dramaturga, autora de una paráfrasis de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en la que demandaba igualdad de trato para las mujeres, había sido decapitada por orden de los jacobinos liderados por Robespierre, tras conocerse su asociación con la facción más moderada de los girondinos. Otra feminista notable, Theroigne de Maricourt, fue golpeada tan salvajemente por las turbas jacobinas que enloqueció para siempre.
En 1792 Mary Wollstonecraft, acaso inspirada por los escritos de Olympia de Gouges, publicó su ensayo A vindication of the rights of woman, una reivindicación de los derechos de la mujer, texto que puede considerarse el primer gran manifiesto feminista de la era moderna. Pocos años más tarde, en 1797, la escritora murió como consecuencia del parto de Mary, su segunda hija.
Entrado el siglo XIX, poco a poco la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres fue cobrando fuerzas, en la medida en que en el mundo anglosajón, entonces corazón y cerebro de Occidente, la democracia electoral se fue afianzando como método para tomar decisiones colectivas. Para las mujeres más comprometidas con la causa resultaba obvio que la lucha por conquistar un lugar digno en la sociedad pasaba por acceder al voto. Ése fue el nacimiento del movimiento de las sufragistas, especialmente combativo y vibrante en el mundo anglosajón. Una vez logrado el objetivo de poder elegir o de ser electas, las mujeres podrían continuar luchando por eliminar el resto de las humillantes discriminaciones que padecían.
En síntesis se podría decir que en la época colonial existía el machismo como en la actualidad lo conocemos pues la mujer era discriminada y abstenida de poder ejercer los derechos de mujer el poder tener una educación, derecho al voto, o a un trabajo decente sin ningún horario de explotación pero gracias a una voz liberal expresada por una inglesa perteneciente a la clase inglesa de levanto el pueblo femenino y combatió en contra de los derechos y no solo fue el pueblo femenino el discriminado sino que también eran los negros y los analfabetos pero eso s e acabo la libertal triunfo y la paz empezó
REFERNCIAS WEBGRAFICAS: http://www.ilustracionliberal.com/52/la-libertad-de-las-mujeres-carlos-alberto-montaner.html
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